domingo, 14 de septiembre de 2014

Stuttgart - Stoccarda



Stuttgart estaba el sábado de bote en bote: miles de personas por las calles, en las terrazas, en los parques, en las tiendas… Weindorf!

En la Plaza del Mercado habían preparado la fiesta de la vendimia con decenas de casetillas de madera y mesas donde a la gente le parecía un chollo pagar 5€ por una copita de vino (esta región tiene un clima muy suave, que no suabo, que también, por lo que hay muchos viñedos), y donde –esto es lo importante-, vendían todo tipo de delicias culinarias típicas Suabas (que no sabias, q no da lugar). Así que por fin probé los Maultaschen, q tienen una historia bastante curiosa:

Resulta que los honorables habitantes suabos (q no suaves, q ya veremos) llevaban regular aquella tradición tan cristiana-luterana de la no ingesta de carne por Semana Santa, hasta que a un listo muy fan de la chicha se le encendió la luz: y si picaba finito el pedazo codillo que tenía delante, lo mezclaba bien con algo verde (pongamos… espinacas mismamente), y lo envolvía todo en una especie de pasta a lo canelón italiano??? Por fuera parecería de lo más inocente y nadie se iba a enterar de que en realidad se estaba zampando su ración diaria de cochino.

La idea triunfó tanto que es uno de los platos más típicos de por aquí. Picaresca germana? Mmm, para mí que el tipo era español… Y está bien bueno, he de decir. El invento (inventolll!), no el inventor, que me lío.

Entre una batallita y otra (el mítico puestecillo de crepes de la salida de la estación, la agenda de conciertos Rock and Roll en una tienda 50’s,  lo moñas q son estos alemanes, una boda muy cuqui –q diría mi amiga Merche- en un café, guerra al stick de Vodafone, trajes típicos de los tirantes, baby-shower en el parque, señora de los lazos, tarta en el "café de los Mariquitulis", reconociento exprés de Bad-Cannstatt...), pues voy pidiendo curro en cada Ristorante Italiano que veo y, aunque nadie me ha confirmado nada aún, sí parecen al menos receptivos; esto del Erasmus me está abriendo unas puertas totalmente insospechadas. Ay, Beatriz, Beatriz, busca en estudios de arquitectura, que se te olvida…

Como guinda a tan intenso día, al llegar a Sindelf escucho en la lejanía una voz cálida cantando un son cubano y, siguiéndola cual Obélix al olor del jabalí, me encuentro con un concierto de música isleña en una terraza… de un bar español que por supuesto no había visto hasta entonces. San Miguel, tú por aquí.

PD: en mi fugaz visita al campus me di cuenta de dos cosas:
   1_el Parkour es el nuevo deporte de moda entre los menores de 30 años;
   y 2_ en un aparcamiento de allí ponen un mercadillo gigante con cosas de segunda mano y puestecillos de comida muy recomendable (siempre pensando en lo mismo...)


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