lunes, 15 de septiembre de 2014

Die Familie


Aquí la familia es cosa seria: hay todo un entramado de medidas que fomentan la creación de nuevos seres, poniendo a trabajar a ritmo constante esos úteros que convierten a las mujeres en fábricas de pequeños monstruitos.
El porcentaje de impuestos a pagar, por ejemplo, está escalado en función suyo de forma más tajante que en España, y la diferencia de lo apoquinado al erario común dista una barbaridad entre un grado 1 (soltero sin hijos) y un grado 3 (casado y con ellos). Y esto tiene su réplica en todos los aspectos de la vida en general: los periodos de vacaciones, los billetes de tren para 5 personas, la paga del estado por cada nueva criatura hasta que esta se ponga a trabajar (ya sea con 14 años, ya sea con 40)...

Los padres suelen implicarse en el cuidado de su prole, pero son -una vez más- las madres las que llevan la carga máxima (y no me refiero sólo a los kilos de más en el embarazo, que también): está muy bien tener la opción de cogerte varios años de baja maternal en el trabajo si así lo decides, pero aquí la presión social está tan exacerbada en ese asunto que eres muy pero muy despreciada/socialmente denostada si intentas compatibilizar los críos con desarrollarte laboralmente. Y esa es la principal razón, me temo, para que muchas se abstengan de ser mamá pese a la pasta que se deja anualmente el gobierno para evitarlo. (Y de la extraña pasión que siente esta gente por los perros, me atrevería a aventurar...)

Y es que las cifras dicen que la población en el país lleva ya un tiempo reduciéndose a grandes pasos. Y no digo "enormes" gracias a los inmigrantes, que, por cierto, aquí como en todas partes sufren esa doble vara de medir: por una parte se les critica por beneficiarse de todas las ayudas familiares, pero por otra, sin su contribución multiplicadora Alemania se iría en poco tiempo al garete.

Baden-Wuttemberg, provincia donde estoy yo, se caracteriza por su apego a la religión (evangélica, cristiana, whatever, ya escribiré sobre ello cuando me haya sumergido más en el tema, que tiene miga), y los valores tradicionales, por lo que es un foco procreativo importante para el país.

Así que ale, llenemos las calles de enanos rubios.
Procread, procread, malditos!


PD: Por ahí he leído que "un estudio recientemente publicado" estableció que el 23% de los hombres alemanes pensaba que el 'cero' era el tamaño ideal de la familia. Cachondos.


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